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Los tiempos de incertidumbre y pandemia

por | Mar 22, 2020 | Blog

Gracia a vosotros y paz de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

Pablo nos dice:

Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús. (Filipenses 4:6-7)

No soy médico y solo puedo decirle que siga los consejos de los expertos.

Durante este tiempo de incertidumbre y confusión, mantengamos nuestros ojos en nuestro Señor Jesucristo, quien nos insta a no estar ansiosos. Sí, este es un momento interesante en el que vivimos. Sí, el mundo se ha detenido abruptamente. Sí, puede parecer que toda esperanza está perdida. Sin embargo, Dios todavía está sentado en su trono, gobernando. El reino de Dios ya se ha establecido en la Tierra, incluso si no podemos verlo. Dios está en control. Lo que puedo decirte es que Dios no fue tomado por sorpresa con respecto a este virus. También puedo decirte que Dios no tiene la culpa. Esta es la causa del pecado y la muerte que entra en nuestro mundo en los primeros capítulos de Génesis.

Simplemente porque somos cristianos bautizados no significa que no seamos susceptibles a esta dolencia ni a ninguna otra. El hecho de que creas en Cristo no significa que seas inmune a las gripes, resfriados, ataques cardíacos, derrames cerebrales o cualquier otra cosa que afecte la mente y el cuerpo. He visto y leído publicaciones que hablan de esto; “cristianos” que dicen que la “plaga no atacará a un cristiano lleno de espíritu”. Mis amigos esto ciertamente no es cierto. Ser cristiano no es una “barrera de sal” a tu alrededor. Dígale al apóstol Pedro, que fue crucificado al revés, o al apóstol Pablo, que fue decapitado, o a Policarpo, que fue quemado en la hoguera, o a muchos más que han sufrido y sufren actualmente a través de la vida. Seamos prudentes. Si visitamos al médico, no significa que somos falte de fe. Es Dios todopoderoso quien ha otorgado el conocimiento y la comprensión que es la medicina. Este no es un momento para mostrar su “valentía cristiana”. Y sigamos las órdenes dadas por nuestros gobiernos. Dios ha establecido el gobierno para nuestro bienestar y protección (segundo uso de la ley).

Y Él le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el grande y el primer mandamiento. Y el segundo es semejante a este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. (Mateo 22: 37-39)

Lo que también podemos hacer es cuidar a nuestros prójimos (coram mundo) no porque tenemos que hacerlo, pero porque se nos ha dado el privilegio de hacerlo. Acumular comida y papel higiénico no es cuidar a nuestro prójimo. Cuando nuestro prójimo, incluso el de al lado, el cual nos gusta, tiene necesida, lo cuidamos, por la bondad del corazón de Dios. Recordemos que nuestro Señor nos dice que, como cuidamos a los necesitados, también lo cuidamos a Él.

Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recibisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí». Entonces los justos le responderán, diciendo: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos como forastero, y te recibimos, o desnudo, y te vestimos? ¿Y cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?». Respondiendo el Rey, les dirá: «En verdad os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos hermanos míos, aun a los más pequeños, a mí lo hicisteis». (Mateo 25:35-40)

¿Es el fin del mundo? Sí, sí, lo es, y lo ha sido desde la ascensión de nuestro Señor Jesucristo, a los cielos al comienzo del libro de Hechos, y estos son los signos de su venida: guerras, rumores de guerra, plagas, hambrunas, etc. Esto es No es la primera plaga moderna a la que se ha enfrentado la humanidad (la muerte negra de los años 1300, la gripe española en los años 1920, el ébola en 2014) y si el Señor no llega pronto, estoy seguro de que enfrentaremos muchos más. Por lo tanto, no temamos como los que no tienen esperanza, porque nuestra esperanza está en nuestro Señor Jesucristo. Recordemos que somos creyentes bautizados en el cuerpo de Cristo. Cuando comemos y bebemos Su cuerpo y sangre, estamos comiendo y bebiendo el elixir de la vida. Aunque podemos quedarnos dormidos en el cuerpo, la muerte ha sido conquistada y resucitaremos. Jesús es la fortaleza que continúa en pie durante la incertidumbre de este mundo y donde residimos y buscamos descanso.

 

Oremos:

Padre misericordioso en el cielo, tu Hijo nos enseñó a estar ansiosos por nada y a dejar que las preocupaciones del día sean suficientes para el día. Estos días han sido duros y llenos de ansiedad. Te rogamos que nuestras mentes y corazones estén calmados. Concédenos noches de sueño de paz y refrigerio. Cuídanos, nuestras familias, nuestros prójimos, nuestras comunidades, nuestra nación y todas las naciones del mundo. Presérvanos de la discordia y la lucha. Dónanos líderes con sabiduría y buen juicio. Protégenos de todo mal del cuerpo y del alma. Y recuérdanos tu eterna buena y amable voluntad de salvar y bendecir. Así como has reconciliado el mundo y todas las cosas en la muerte de tu Hijo, Jesucristo nuestro Señor, concédenos a todos una medida de tu paz. Por el bien de tu nombre, oramos. Amén.

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